jueves, 26 de enero de 2023

Verdearía en el plácido río...

Verdearía en el plácido río la luz de acero

reinaría la primavera cual sonora dicha del agua

reinaría la alondra y el frescor del amanecer

en la ventana aún dormida de la respiración

de mi hembra. Yacerá en el lecho desarropado

el secreto que contemplaría en sueños

y yo no estaría allí sino lejos

donde yo no estuviera ni en el recuerdo

ni en el deseo del manso río que abandonaría mi barca

en un caos de improbables y fríos hierros

domingo, 22 de enero de 2023

La vereda...

La vereda de amapolas que sangra

colina abajo más allá de sus tumbas

tuvo entrañas dolientes

y el agua pura del cielo antaño

La lluvia que le ha roído de culebras la arena

es tierra árida que hoy arde soleada

gravemente bajan arrastrándose esas serpientes

y tienen su pena de arrastrarse malditas

y tienen su propia deidad

y celebran su caída a los infiernos de la vereda

lunes, 16 de enero de 2023

Nocturnal la ventana...

Nocturnal la ventana encendida

lleva un adiós muy adentro

tan humilde encendida segrega al día

de un oloroso calor humano

yace una linda desnudez en la cama

que entorpece cualquier pensamiento

y en la esfera de arriba iluminan

mi faz mojadas estrellas azules

yo pienso en un llanto inmenso

pero no puedo pensar en nada

yo pienso en esta constelación que duerme

pero mi pensamiento es una llama de espirales jugando

viernes, 13 de enero de 2023

Olor de los montes calcinados...

Olor de los montes calcinados

cuántas veces la carretera me puso frente a su frío

crepúsculos de ayer en que dormían espíritu espigado

hoy duermen carne surtidora de lluvia negra

dolor de la tierra que debe su pan al hombre

que puso en sus manos el hambre

y llega a la mesa carne de lluvia negra

Esta tierra que nos enfría las entrañas labriegas

nos vence de abundante alimento

Mi viaje por la carretera llegó a sus orillas

solamente a sus orillas

domingo, 8 de enero de 2023

Yo canto a una mañana...

Yo canto a una mañana fría
en un desértico valle
en un mundo atónito
los árboles arden destrozados
rama a rama en un quebranto lluvioso
y huele a sal y a carburante
y el miedo danza alrededor
de las campanas mudas que giran
yo sediento, yo sudando
me contemplo en este mundo
que acaricia un sueño de murciélagos
y el espejo me devuelve
la carcomida mirada de un soñador
sin rosas mojadas recién amanecidas
yo, solitario, presiento al ruiseñor
hoy dormido y sin lágrimas que escuchen