martes, 29 de diciembre de 2020

En lo profundísimo...

 

En lo profundísimo, en lo ultimísimo

vino la constancia de la hierba,

los lechos de flores, el bien mío.

¡Y que estando tan cercano no te conociera,

ni te entendiera, ni supiera de ti!

El rígido destino se dobla.

Mírame callado siguiendo los pájaros:

¿A dónde van? ¿Cuál es el cielo rojo que persiguen?


jueves, 24 de diciembre de 2020

Pienso...


Pienso en cosas que van caminando,

nadie las derriba porque son libres,

nadie las prohíbe andar porque les nacerían alas.

Su perfil tiene rosas brotando,

nadie halló nada parecido en sus ojos.

Frío hay por todas partes pero en ellas no,

tierra hay mucha pero ellas han caminado

hasta el desánimo y eso les basta.

Esas cosas se parecen todas

en que nunca dejarán de asemejarse a la humanidad.

 

domingo, 20 de diciembre de 2020

Estás llorando...


 Estás llorando y no sabes por qué.

Temblando está tu pecho herido por algo

que pasó o no pasó tal vez.

Retiemblas adentro con arrullo

de sombras cruzándose, y no sabes por qué.

Se duerme la noche

pero soñando no descansa este ruido de sombras,

y te revuelves hacia adentro, adentro,

donde el vacío te engaña diciéndote

que estás a salvo de la noche feroz que te envuelve.


lunes, 14 de diciembre de 2020

Estoy alegre...

 

Estoy alegre porque la Tierra acaba de originarse,

los lirios alagan alegres con sus alas a lo alto,

los aullidos no cesan de mirar los cielos hipnóticos.

Todo inclinado hacia lo altísimo y sediento de estatura.

Está ocurriendo lo increíble y volver a mirar

es un modo de la lluvia que no cesará esta noche,

cuando venturosos los hombres vuelvan a sus casas

bajo unos cielos vertiginosos que llorarán, llorarán...

...Y en la mansedumbre de una tarde

se oirá el llanto de un niño que traerá más asombro,

más cielo, y más lunas, ¡muchas lunas!


miércoles, 9 de diciembre de 2020

Este tren que pasa...

 

Este tren que pasa no lo quiero,

quiero el olvido que conozco mejor,

que me pone la paz en la tumba

y deja sencillos los versos

para que los oiga alguien, oscuramente,

en la soledad de un autobús,

con un sinsabor volátil y justo

para un hombre que pasa.

No, no lloraré el fracaso

ni erraré tampoco en la memoria de nadie.


sábado, 5 de diciembre de 2020

Canta muchacho...


Canta muchacho tu canción de nuevo,

que la risa blanca de tu canción nos alegre,

que tu canción moje este lucero azul que titila

en la noche amarga de mis ojos besados,

muertos en una madrugada y besados,

cansados y nunca más besados,

cual los oídos de Dios que foguean la oscuridad

y besan la oscuridad que está latiendo,

como un corazón recién arrancado del pecho,

en la noche desventurada que abriga la ciudad.


miércoles, 2 de diciembre de 2020

Yo voy llorando...


Yo voy llorando a no sé dónde:

un misterio que se encadena en sueños

y no me hace sufrir.

Pero yo vendría de allí harto de llorar,

y se expandirían los lados del mundo,

sería más joven y bueno el mundo,

sería andado por los buenos,

nos encontraríamos en el camino

y yo sonreiría de la mano tuya

mirándote en un momento de angustia.


miércoles, 25 de noviembre de 2020

Clamando mi voz...

Clamando mi voz se desintegra próxima,

mi voz que tiene alma se desintegra,

alma que ha venido a encarecer.

Ojos míos que miran hacia el cielo

donde se desintegra la voz más amada.

¡La mirada!, la mirada está esquivando

la dulce menguanza de mi alma.

Entre los pobres de espíritu, yo, clamando,

y en la proximidad de este infierno

se va quemando mi voz, que tiene alma.


miércoles, 18 de noviembre de 2020

Qué te pasa...


 Qué te pasa, mi compañero, mi amigo,

en tus ojos he visto algo cruzando,

hechizando tus ojos he visto algo,

y no sé... y no sabré...

Y ciertamente si este misterio no se rompe,

si tu rosa es tan blanca en tus ojos,

habré tenido un amigo encerrado en el corazón...

...para que me mirase así, una vez,

como si no pasara nada tan importante,

como si tus ojos no hubiesen volado al horizonte:

El viento abatiendo todo invierno en tus ojos,

que no entenderé... no sabré...


sábado, 14 de noviembre de 2020

Para venir aquí...

 

Para venir aquí como rio o lluvia,

sólo tienes que extender los brazos

y alcanzarme herido en la calle.

Sí, de sombra en sombra,

de mustias flores me esparzo

delante de todos, con el mar mirando

la solitaria estrella que no baja,

que jamás cederá a los ojos

que tensan el cielo hacia ella

y, sin embargo, está tendida en el pozo,

tan bella y al alcance del beso.


martes, 10 de noviembre de 2020

Calma...

 

Calma era venida de muy lejos,

suaves labios eran,

aires blanquecinos eran,

arrullo de labios y serenidad.

Tu paz, tu calma, y te fuiste.

Los adioses fueron entonces.

La voz venida dentro de la lejanía

y un temor a perderte para siempre,

y una rabia llena de esperanza

de que te quedases un segundo más.

Los adioses fueron entonces.


sábado, 31 de octubre de 2020

Yo tengo una moneda...

 

Yo tengo una moneda guardada

en un bolsillo que aprieto en el pecho.

Es mi moneda, que nunca canjearé,

es mi precio para pagar la vida.

Y en la hora de mi muerte la entregaré

a algún cura pueblerino,

que no sabrá que vale lo que valgo.

¡Mi moneda!, ¡mi moneda!

con la que respondo a todo el amor,

a todo lo andado gratuitamente

a todo lo vencido con la mano de Dios.


jueves, 29 de octubre de 2020

Un rayo parte hacia el infinito...

 

Un rayo parte hacia el infinito

Alcanzarás tu ideal en él?

Llévalo lejos, tan lejos como puedas

La luz nos observa allá en las estrellas

Nos esperan con su latido húmedo

Más lejos que la mirada hay una creación

Ahora mis lágrimas me han ofuscado

Pero más allá de lo remoto

He visto una rosa para recoger y prendértela

Yo te regalo la rosa de la calma del infinito

Y no te pido nada a cambio


miércoles, 21 de octubre de 2020

Vienes como una mariposa rota...

 

Vienes como una mariposa rota

a mi corazón amargo,

tan angosto que no te podrá entender,

a un cristal que no vas a escindir ni romper.

Alas que nunca hicieron daño,

con puros colores, llevaste

a mis venas amaneceres y estallidos.

Extrañeza diste a mi mirada

fija en el horizonte de oro y conmovida

de un aroma de mar,

de un perfume azul la llenaste.


sábado, 17 de octubre de 2020

Qué beso se hizo...


 Qué beso se hizo pedazos antes de ti;

una sombra era, un adiós...

Pero un día llegó colmándose de la sal,

y pudimos entrever una ventana

y un lento despilfarrarse de la luz.

Chorreaban alas desde el cielo,

blancas telas durmiendo en tus ojos,

pétreas soledades me inundaron las lágrimas,

y fui por primera vez bueno

hasta las entrañas, que te besaron

con aquel beso antiguo que conocíamos ya.


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Yo iba queriendo y no quise...

 

Yo iba queriendo y no quise

entrar en un abatimiento muy pobre,

que no se abriera, que no percutiera,

cerrado siempre, blando siempre.

Los pétalos de una flor blanca me miraran

y no entendieran aquel sol tan apagado.

Diera en ti el amanecer el rojo estallido.

Diera tu sombra la vida que florece lluviosa.

Pero no entendieses mi pobre abatimiento,

mis alas que no se abrieran,

y fuesen blancas.

sábado, 19 de septiembre de 2020

Mi sangre llorando...


 Mi sangre llorando por el costado

Mi pecho herido, mi pecho herido

Casi besé la orilla de la mar

Pero mi pecho herido, mi pecho herido

Corriendo saldría, correría

Pero mi pecho herido, pero mi sangre

Ya dudo de mi, dudo de ti

La duda es una tormenta en mi cielo

Mi cielo es hoy mi sangre, mi costado

Correría, correría, si pudiera


lunes, 27 de julio de 2020

Reciban mis sienes las manos mías...


Reciban mis sienes las manos mías,
y piense el ave que hiende los cielos
que está colmada de dicha.
Nadando los peces vuelven a los fondos,
y, en las orillas desiertas,
quedarán las caracolas junto a los restos
de mi naufragio que quedó sin llorar.
Lágrimas que no vertí ¿a dónde lloraron?
Sueños que mate ¿en qué vacío prenderán un día?

jueves, 23 de julio de 2020

Lirio dormido...


Lirio dormido en el frío,
sueños de lirio en el frío,
escarchadas alas de lirio...
Ando por el mundo
buscando una sepultura
y sólo hallo tierra fría para un lirio.
Yo, que busqué la belleza
desde niño,
sólo he encontrado un lirio moribundo
entre las manos de su jardinero.
Viejas, se han escarchado ya,
manos que no saben de ternura,
si quisieran acariciar.

domingo, 19 de julio de 2020

Pasaron lluviosos los pasados...


Pasaron lluviosos los pasados,
las palabras balbuceadas
sin el arrojo de besar,
quemadas por el tiempo
con sus papeles amarillos.
(...Ella huía con los pies descalzados
por un jardín extraño,
y no me dejó nada más
que un perfume de mar,
hermoso como los atardeceres de oro).

miércoles, 15 de julio de 2020

Reclina las rodillas...


Reclina las rodillas en este suelo
que es para ti la rosa que amamanta
la tierra que retorna siempre a la primavera.
Cógela, pertenece a los hombres
que no entienden, que miran la extrañeza
selvática de su jardín.
Enmudece si no conociste la rosa nunca.
Estremécete si no conociste la rosa nunca.
Llora y canta,
porque no te previnieron como los maniáticos
no entender nada.
 

jueves, 2 de julio de 2020

Se abrió la piedra...


Se abrió la piedra que nada entendía
Sino de oscuros pasajes sordos
Y cuando la amapola se reclinó a su lado
Supo de la vida que crecía herida
Por el aliento de Dios 
Enteramente abrumada de virtud
Enteramente para el otoño
 

sábado, 27 de junio de 2020

Hay una yegua bajo la luna...


Hay una yegua bajo la luna que oye,
y un espacio imantado entre ella y yo.
Mareado contemplo su belfo agachándose
a por el agua negra que se ensancha y no la oye.
Yo pienso en cosas malas.
El animal es todo oscuridad y también está pensando
en la noche mala.
Mis ojos fijos pueden oír su respiración,
la luna que oye nada sabe del animal
y del agua negra iluminada que tiembla,
perversamente, para ocupar pesadillas.
 

martes, 16 de junio de 2020

Para que mi soledad me comprenda...


Para que mi soledad me comprenda,
me he tendido en una llanura de espigas,
he tirado mi cuerpo a las veleidades
de un sol que me amaba más estando sediento,
me he prendido una flor carmesí
para volver a ver a mis animales caídos,
he llenado el espacio con una mirada
que ocupaba más que mi sangre que te ocupa,
más que el vacío de mis manos por cruzar tu frontera.
Y así fue como se llenó mi soledad
de una llanura verde infinita de espigas
que sólo pretendió comer su pan duro cotidiano.
 

jueves, 11 de junio de 2020

Vienes de una noche extraña...


Vienes de una noche extraña
a romper la madrugada,
y sigues insólita perseverando en la mañana.
Vienes rompiendo la brisa chica,
y te retuerces en espirales de risa
que chocan líquidas en la playa:
espuma que llega a mis pies,
hombre, yo, que te toca áurea,
aullido que se esparce,
risa que me abandona en la playa
muerto, desnudo y húmedo.
 

domingo, 7 de junio de 2020

Enigmas...


Enigmas veo en cada parte que miro:
estrellas que se duelen de una cojera,
pechos amamantando lobos.
Me duele, me duele mucho esta incomprensión.
¿Tiene sentido la lluvia en la oscuridad?
Las hojas de otoño pisadas me duelen,
el silbo vano del viento que pasa envuelto en locura.
Atento voy siempre a cada lado escuchando.
Me duele, me duele mucho mi incomprensión.
Me duelen, me duelen mucho las hojas de otoño pisadas.
Mi incomprensión tiene el mundo delante,
y detrás un abismo donde se vuelca mi nuca imantada.
La hierba, la hierba muerta me duele mucho.
 

lunes, 1 de junio de 2020

Aprieto mi puño...


Aprieto mi puño en este eclipse,
y saltan al vuelo las golondrinas
como una alegría que no se puede sujetar.
Y se va extendiendo una dicha
por todo el horizonte rojo
en que me ato a Dios y a la vida.
¡Ay, mi buena credulidad
que construyo con despojos de penas!
Si yo no fuera yo,
nunca dejaría de huir con esas golondrinas
del eclipse, cuando aprieto mi puño.
 

lunes, 27 de abril de 2020

Vendrían por abril...


Vendrían por abril lluviosos los sueños que meditas,
caminantes jóvenes broncearían las calles,
retornarían las inquietudes que no se alcanzan. 
Tú que estás mirando el mundo con tu noche,
abarcarías la paz que te envuelve ahora,
y acaso te darías por vencido,
como si las calles de tu ciudad se te hubieran metido
en el corazón... Y saldrías a silbar tu melodía,
dejando al río negro pasar con los rumores
que ya vienen valle abajo, y tú, titilando con cosas
que verdearían desde tan adentro, tan adentro.
 

viernes, 24 de abril de 2020

El rocío...


El rocío por mi piel me erizaba la visión
que, en la lunas de la calle, mi esfinge devolvían
rota en la mirada sus ojos buenos.
Yo me miraba sediento de algo
y las lunas me miraban saciadas.
Nunca comprendí cuál era la verdadera visión.
Y seguía mi camino silbando mi canción triste,
al amanecer cuando mi corazón desciende
a los orígenes que le dieron corporeidad y reflejo.
Entraña pobre que absorbe un cielo, y no lo sabe.
 

lunes, 20 de abril de 2020

Rotunda mirada...


Rotunda mirada me alcanza
para abrazarse... ¿a qué?
Mira que mis ojos no son nada,
que está caliente la luna
y se expande por todas partes
una noble esencia de vivir.
¿Cómo es el olor de estar viviendo?
¿Tú lo sabes mujer?
¿Tú sabes, mujer, en cuál confín
se hallan dos cuerpos que se aman?
 

jueves, 16 de abril de 2020

Yo iba con sed...


Yo iba con sed por el sol del mediodía
y una profusión de espejismos me rodearon:
Audiciones de gracejadas me hicieron compañía.
Rosas negras de mi fantasía me deleitaron
en no sé que frialdad del camino.
Procesiones vi de hembras tras de su amante grotesco.
Y así conocí mi corazón desnudo
como el de todos los humanos.
...Y había una exaltación del viento vano,
y una compañía en la nave conmovida
que va a no sé qué frialdad de la mar.
 

martes, 7 de abril de 2020

Este cristal...


Este cristal enfermo que amanece,
que se ha llenado de llanto vibrando
y ahora mira el azulado escalofrío del cielo,
es mi corazón.
Salió de mañana y vuelve ya.
Contemplando la oscura vida que ha abrazado,
el niño que murió,
las rosas que huelen tan bien en medio del camino.
Razones de las cosas de un hombre
que salió de mañana y vuelve ya.
 

domingo, 22 de marzo de 2020

Bello, en este amanecer...


Bello, en este amanecer, el sol describe órbitas locas
como en un cuadro de Vincent.
...y aquí la muerte, presenciándose,
con sus redondos cálices para bebérsela,
...y aquí la muerte describiendo órbitas locas
para olerla como el sótano con más humedad,
que hemos sorbido negreando en un sueño,
y nos concilia con lo sordo y con el salitre a cucharadas.
Bello el amanecer describe órbitas locas,
que no queremos mirar hoy,
que no queremos soñar hoy,
que no queremos su bebida puerca.
Que estamos mirando mudos
con miedo en los dientes para no sembrarla.
Un ave de poderosas alas cruza España.
 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Finge que no sabes que me iré...


Finge que no sabes que me iré un día,
en tu jardín mira las rosas,
cubre tus párpados con el barro y con tus lágrimas,
y finge que no sabes que me iré un día.
Duérmete sobre mi pecho,
finge que no conoces nada doliente.
Enfermaré de dicha si me cubres con tu cuerpo,
pero finge y simula que no sabes a dónde vamos.
Simula, por ejemplo, que soy
esa rosa que crece en tu jardín,
y estréchala, muy fuerte, contra tu pecho.
Aromas pasan por mi rostro indescifrables.
 

martes, 3 de marzo de 2020

No volverán...


No volverán los pájaros que emigraron.
Solos en un universo lluvioso
pensarán levemente en el susurro del viento.
Y una noche inmensamente estrellada,
se dolerán del pasado que les cubrió de angustia,
sin saber cómo llegaron
a esta ribera tan triste y brillante de espumas,
sin dolor empapadas de sangre que fue vida.
Entonces sus pensamientos cruzarán tus sienes
como una nube de grasa puerca que fue vida.
¡Decórales su ausencia como decoraron ellos
con trinos el almendro florecido en tu jardín!
 

miércoles, 19 de febrero de 2020

Mirando la noche terrenal...


Mirando la noche terrenal,
no comprendo otra cosa, y me basta.
Sé que están filmándola mis ojos
y me sobra ya cualquier sabiduría.
Quieta, muy quieta es la noche,
sin más esterilidades.
Alas tiene en los costados
para no fascinarme más ya,
y sé que es la noche, la noche quieta.
 
Inmóvil bajo la lluvia,
todo puedo comprenderlo.
 

martes, 11 de febrero de 2020

En un extremo...


En un extremo, bueno será el pan de la lluvia,
en el otro, serás vano para los pájaros.
Los oirás trinar en los esqueléticos árboles de otoño,
incomprensiblemente solos, fríos, alados,
sin tierra ellos, tú sin pecado aquí abajo
de no acariciar las flores malas.
Tan sereno bajo la lluvia,
nos quitarás la pena, aquélla que sabe dialogar con Dios.
Bajo la lluvia hallarás fuertes amigos
que no comprenderán el cansancio
que hoy te produce la vida.
Lo sabes bien, sólo la lluvia será tu alimento.