miércoles, 6 de mayo de 2015

Este poema tendido...

Este poema tendido, la finísima herida en la mano que sobre ella he recorrido casi nadando, que no sé si es un roce del cuchillo o una caricia que se dobla por la silueta. Que viene avanzando por la muerte o por la vida. ¿Es la quiebra del amor? Si recoge en su camino el recuerdo, ¿es la quiebra de la vida? Y si lo vierto en el suelo, ¿es la muerte que se reanuda día a día? No quiero pensar en nada. Dormir, dormir, quisiera dormir. Este es el único muro que podemos interponer a todo lo rechazable. Lamento pedir tan poco pero es más viejo el soñar que la dura carne o la brusca vivencia y el aprendizaje de hallarse perdurando. Exigiéndose daño. Olvido.