La palabra es mi lengua deshojándose en pétalos
llovizna de flores que cae llenándote el pelo
dolor de la vida escuchándose debajo del agua
abril de frescura que yerra en las calles
toma mi palabra que es mi sangre y mi amapola
recoge del suelo la llama que no se extinguirá
ay que va nacer toda la vida de golpe y misterio
este cielo descomunal y su sol calentándonos…
yo no sé… qué pensarán estos racimos de ébano?
¿traerá el mañana un ayer sin humo?
Hojas ardiendo. Olor a casa. Vendrá, vendrá algo