jueves, 31 de octubre de 2019

Latidos de un gorrión...


Latidos de un gorrión yo los sentía arriba.
Noviembre purísimo expiraba deshabitado,
...y el corazón aquel el viento se lo llevaba,
lo arrastraba con sabiduría lejos,
quería dejarme solo.
Y yo, tan pobre de amigos, vi cómo se alejaba,
el viento quería dejarme solo,
con pena de no oírlo ya nunca más,
sin sabiduría y sin gloria
de aquel latido purísimo desposeído.
 

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