viernes, 24 de abril de 2020

El rocío...


El rocío por mi piel me erizaba la visión
que, en la lunas de la calle, mi esfinge devolvían
rota en la mirada sus ojos buenos.
Yo me miraba sediento de algo
y las lunas me miraban saciadas.
Nunca comprendí cuál era la verdadera visión.
Y seguía mi camino silbando mi canción triste,
al amanecer cuando mi corazón desciende
a los orígenes que le dieron corporeidad y reflejo.
Entraña pobre que absorbe un cielo, y no lo sabe.
 

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