lunes, 27 de julio de 2020

Reciban mis sienes las manos mías...


Reciban mis sienes las manos mías,
y piense el ave que hiende los cielos
que está colmada de dicha.
Nadando los peces vuelven a los fondos,
y, en las orillas desiertas,
quedarán las caracolas junto a los restos
de mi naufragio que quedó sin llorar.
Lágrimas que no vertí ¿a dónde lloraron?
Sueños que mate ¿en qué vacío prenderán un día?

No hay comentarios:

Publicar un comentario