Tú vendrás caído como el primer hombre
Oirás el llanto de un niño como el primer hombre
Adelfas para el luto, salobres adioses
Y callarán los pájaros qué sonreían arriba
Y en el mediodía sentirás el frío de tu amada
Y para no oír el griterío de los cielos estrellados
yo no sé, no sé dónde entrarás
Altos cielos caerán, lluviosos cielos y perplejidad
En la carcomida silla en que mirabas el mundo
reconocerás que viviste mucho
que sonreíste. Como el niño del primer hombre
la sal, los adioses, tú y tu perplejidad empezando
a empujar la vida que no elegiste
No hay comentarios:
Publicar un comentario