Silenciosos la noche les basta azul
inmensamente callado el firmamento
el mismo que se alimenta del frío
que traslada los huesos de los muertos al día
que les baña de un perfume de rosas
ellos son los idiotas que no corrigen nada
que caen y se levantan todos los días
y esperan siempre una buena nueva
y creen y caen y se levantan de sus creencias
que no lloran porque no les salen los sentimientos
que morirán sin dejar huellas de su paso
que no harán daño debajo del firmamento estremecido
que no comprenderán que pasaron de la vida a la muerte
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