Vas hasta los verdes declinantes
de los valles con mediodía y sol
y parece que vienes a mi sombra
consolándose con la esfera de tu vientre
que cae sobre los llantos de los niños
para empujar la vida
y abre una lágrima y cierra algo
que no descifran los sabios
ni ha verdeado en los montes todavía
y me trasforma en hombre