Lumbre de la vida nueva que nos sorprende
sale de un sol sin angustia demorando su caída
errante entre los errantes temblores
ya ronda nuestra cabeza y cae lluvioso como un cáliz
Me dices: he aquí que vengo con nombre de harapos
llorosos abrimos los ojos felizmente llenos de cielos
altísimos verbos de la quietud dormida
¡Verbos de las llamas y exhortaciones dormir aquí!
vastos imperios caídos, dioses latentes y clavos
la mirada tendida en la hierba
fijos los ojos se abren como esperanzas
lluvia los cierra y los amasa cual sangre y bendición