Luces que nos van abandonando al frío
no cesan ni incertidumbre ni melancolía
tanteamos con los ojos caídos en la sal
ceden las fortalezas a la ansiedad de la hora
vibran los dioses malos, baja el ocaso
una bandada de pájaros cruza el horizonte
yo deshabitado en la noche inminente
yo ocultándome bajo un nuevo cielo arrancado
yo mareado con breves respiraciones
yo descorazonado pienso en algo que olvido
olvido, olvidar eso es todo lo importante
fiebre lunar que nos expulsa junto a los animales
irrespirable la noche nos ha cubierto ya
algo hay que nos crea una nueva ansiedad