Amanecer sin cánticos cruzándonos
no hubo confín para tanta pena
se rasgó el velo que lo ocultaba
llorando entramos en el aire negro
¡llamas había tantas y cristales!
con los ojos empezando a mirar
ahumado parecía todo en la lejanía
desérticos morábamos
¡se extendió una pena tan grande!
cristales ciegos nos ardían
sueños de copas cayendo al suelo
tú vas por la hierba con un canto vano
yo por cristales partidos hablando solo
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