Pensando inhumanamente. Yacer,
engendrar la columna iceberg no es nada.
El simulacro nos envuelve,
locas prominencias agrediendo al cielo, y nada.
Un destino infinito te aguarda aquí.
Examina tu horizonte de farolas,
la inmensidad del mirador.
Te aguarda el sembrador de estrellas
en el exiguo jardín que el perro defeca.
¿No presientes en el auge de las cordilleras
cómo se derrama un confuso adiós excesivo?
Donde descansa el negado, allá
se encenderá tu alma.
Para tu delirio de sombras
abre tu risa entre farolas.
En el vasto universo,
tu cuarto de diez metros.
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