martes, 10 de diciembre de 2013

Esta voz hundida en el pecho...

Esta voz hundida en el pecho,
ha bajado hasta las extremidades
y ya no quiere otra cosa que acariciarte.
Entiéndelo, no son mis manos,
ni un secreto frío y putrefacto que respirares,
ni tampoco es vida que abandones
como el alma del perro.
Son mi sangre y mi viaje por la Tierra
que, como antiguos capitanes
del mar, abrazados bajo las aguas,
en el esqueleto intacto sus espadas blanden.

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