Algo maravilloso está a punto de sucederme. Vendrá cual pájaro a
estrellarse contra mi frente, y herido, yo, se desgranarán planetas arrojados
de mí, rompiendo el secreto de mis músculos voluptuosos rodando por las
constelaciones. El rayo misterioso del mediodía me cubrirá de sangre alta, y
será ensanchado de un galope de caballos de lado a lado donde brille una
lejanía. Estallará el poema en los ojos, tan próximos a la vida de mi cerebro esparcido
que pensará que su enclaustramiento es una bóveda sembrada de luminarias. Los
besos se dilatarán alegres como espadas batiéndose, y entenderán esta primicia
de mi cuerpo entregado a la alma bellísima de mi asesino, corrupto de tanta
vida diseminada y de ferocidades rojamente resbalando.
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