Ayer soñé que estaba amando. Era de noche y brillaba mi cuerpo enfermo
de luna en lo oscuro. ¡Cosas del adormecido! Cuando llegó la mañana, estaba
muerto mi sueño y yo seguía soñando, ya despierto de mi sueño de rosas rojas,
con un temblor en los labios del crimen de mi sueño enterrado. ¡Amores que el
vapor de la noche arrastra cual gotitas de un manantial de no se sabe dónde
brotado! ¡Agua de lágrimas que no desembocan en el mar!
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