Qué blando voy
caminando. Y qué estrella designada inhala mi amarrada alegría. Establecido un
cielo para los pobres y un cielo con los costosos añiles de mis mañanas y
calenturas, río, a veces, porque mi alma va como disparo. Ahora que pienso en
toda la energía de amarte, no sé… Es frío salir al encuentro, es frío agachar
la cabeza, sumirla en el corazón escondido del pecho que cruza a tu costado. Es
muy frío marcharse. Como doble luna que esparce sobre la Tierra tinieblas
ambarinas en oriente y en occidente, pudieran ser los recuerdos que con mis
propias manos he asfixiado. Así es nuestro muerto azul, también amarillo y
rojo. Macabro.
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