domingo, 12 de abril de 2015

Qué blando voy caminando...

Qué blando voy caminando. Y qué estrella designada inhala mi amarrada alegría. Establecido un cielo para los pobres y un cielo con los costosos añiles de mis mañanas y calenturas, río, a veces, porque mi alma va como disparo. Ahora que pienso en toda la energía de amarte, no sé… Es frío salir al encuentro, es frío agachar la cabeza, sumirla en el corazón escondido del pecho que cruza a tu costado. Es muy frío marcharse. Como doble luna que esparce sobre la Tierra tinieblas ambarinas en oriente y en occidente, pudieran ser los recuerdos que con mis propias manos he asfixiado. Así es nuestro muerto azul, también amarillo y rojo. Macabro.

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