lunes, 22 de octubre de 2018

Mi horizonte espigado...


Mi horizonte espigado anoche se partió,
en soledad estaba, mirando la destrucción
de mi horizonte espigado,
sin alma, tan muerto sin respirar del aliento
de las espigas inflamadas,
que se amordazó de lágrimas mi noche.
Se avecinó el alacrán, la víbora:
todo estaba durmiendo.
El alacrán... la víbora...:
mi horizonte ya no era hermoso.
Anoche todos los horizontes se buscaban
en tus mejillas encendidas que eran todas las lejanías.
Pero me quedé solo mirando la destrucción...
...Y lloró el águila sobre la raya quebrada,
mis ojos, sin alma, indolentes lo recorrieron.
 

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