sábado, 21 de septiembre de 2019

Ayer oscureció...



Ayer oscureció en las jaulas de los rinocerontes,
cayó de bruces entre los almendros,
me aturdió un poquito más adentro que la mirada,
se fue dejándome en mal equilibrio.
Supe que había venido a este planeta
a mirar los atardeceres, a ver caer
las cosas importantes, muy lejos,
en una llanura inmensa de banalidades,
a ocultarme la vista ante los adioses.
Adiós…adiós…
No importa si es tu corazón o el mío el que se aleja.

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