No
estar allí donde las lunas impasibles,
donde
las dentaduras, donde bailan los difuntos,
Las
voces llegan tristemente adoloridas.
El
secreto se apagó con severa sumisión.
Danzan
las noches con el aguacero
feroces
danzas,
y
sus aullidos mastican las lunas.
Yo,
tendido me dejo mojar por la lluvia.
Tú,
danzas para mí con el desmoronamiento
del
pecho.
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