sábado, 11 de enero de 2020

El monte...


El monte que habla de consternación
puede ser una lágrima,
brillante en cada orilla,
y es para mis ojos una preciosa moneda
que se me ha caído al fondo del mar.
Tú me hablas con palabras oscurecidas,
y mi moneda lleva inscrita la respiración
de una noche estrellada para enmudecer.
Sólo el monte y la noche habla, mientras yo callo.
Sólo una moneda extraviada
fue para los ojos de un hombre
una palabra y un hecho que me cercioró
que anduve y hablé y escuché.
¡Oh las brillantes noches estrelladas!
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario