Estoy alegre porque la Tierra acaba de originarse,
los lirios alagan alegres con sus alas a lo alto,
los aullidos no cesan de mirar los cielos hipnóticos.
Todo inclinado hacia lo altísimo y sediento de estatura.
Está ocurriendo lo increíble y volver a mirar
es un modo de la lluvia que no cesará esta noche,
cuando venturosos los hombres vuelvan a sus casas
bajo unos cielos vertiginosos que llorarán, llorarán...
...Y en la mansedumbre de una tarde
se oirá el llanto de un niño que traerá más asombro,
más cielo, y más lunas, ¡muchas lunas!
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