En la calle con sol hay niños jugando,
una joven friega mi portal que escucha
a todos los seres que entran en su penumbra.
¡Oh! Si yo supiera cuál es el zumbido
que entra y sale de los portales,
que suena en cada paso que se adentra en la penumbra.
¿Y si el zumbido fuera un llanto?
El conserje prepara los rosales para la primavera.
De pronto despierto y oigo una algarabía
que fabrica el sol y los niños.
Presiento mi soledad mientras me alejo,
y sigue la pregunta insondable, pura,
sigilosa, inminente en las calles:
¿Y si el zumbido fuera un llanto?
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