Andar empezando a vislumbrar borrosamente
las manos que se tienden más allá
bajo el eclipse que baja lunático de arriba
y ese calor que se nos brinda gratuito
terminando la buena sombra que erigimos
un alba perseverante mucho tiempo ha
Érase un espacio que los amantes cubrieron
y llenaron de perfumes en la tibieza
que separaba de un abrazo sus cabellos
y el aroma de la noche cálida
Huíamos al otro lado de la creación
volviendo los ojos sólo para mirar
nuestra estela de dicha ulterior
como el alimento de los sueños para seguir andando
¿Qué seremos, amante mío, tan ebrios
que nos volteara un amanecer
o quizá sea un atardecer en su confín
cayendo los dos al otro lado del horizonte?
¿Qué seremos tú y yo juntos, tan juntos
que no reconoceremos que nos crearon separados?
¿Serán las estrellas tan tibias y calurosas
en nuestro jardín extraño
que hablará una brisa de un sol dulcemente
dormido y sin voz de gritos ardientes?
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