Oye el poniente cerrándose sanguíneo
arterias de oxígeno se desmoronan como su beso
cuando huyó del amor el ave derribada de un disparo
de pronto era viva, de pronto se ha hundido
qué sé yo en qué oscuro pasaje a lo lánguido
¿no presentiste el vuelo trágico en el aire terco de muerte?
de muerte hablaban las amapolas
tú por el aire alegremente viajera, implantada
en luminosos espejos, dejabas contemplar tu belleza
…y aquella llovizna de camposanto.
…y aquellos árboles dorados tiritando en otoños lánguidos
¿no presentiste?
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