Transitoriedad que nos mece y es abierta
en tallos de una flor que cae al mar
desde la misteriosa mañana
en que derramamos todas las lágrimas juntas
Lo recuerdo vagamente asombrado
mientras demoraba la idea en los bichos abajo:
un ansia de fluir me cruzó la frente
y temblé de miedo dejando que el sol me iluminara
la mañana fría en que más ame la vida
y asimismo la aborrecí como una flor precaria
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