Redondas parecen las cosas que no alcanzo
durmiente desdichado que no las alcanza yo
adioses van rodeándome a mi diestra mano
la dejo señalando el cielo perpleja arenosa
no sabe que cae, que no vuela la arena en un sueño
ni las flores ni la lluvia vuelan, y caen sólo caen
Yo miro el cielo, mi mirada lo alcanza
la humedad la ha ceñido por la cintura y resbala
¡durmiente desdichado!, que nada puede poseer
que nada alcanza con su diestra mano
Pobreza que nada ha podido alcanzar
pobreza que es la riqueza mía poderosamente
en esta playa donde me tiendo desnudo
y mi cuerpo y mi diestra mano y la mirada, yo
No hay comentarios:
Publicar un comentario