Sobre mi casa blanca luceros ardiendo azules
arriba los astros llamándome a las lumbres
cerebro que sabe iluminarse a unos sueños invidentes
estallidos sobre la testa que sueña con algo callado
revelando el alma firme que lo fundió, los acercó
los hizo temblar de purísima blancura heridos
Chispeaban su agua en mi cerebro atormentado
y todo pasó a ser llamas blancas y hogar calentado
Yo haciendome preguntas que eran flores negras
malherida tú haciéndome una sola pregunta de amor
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