Un hombre dichoso carga una herida
sus ojos vienen de lejos observando
su espalda de mimbre la carga en sueño triste
y sabe algo de su dicha, tan dentro tan dentro
Nadie daba un duro por tan triste hombre
y se fueron abriendo los rosales
la luna se encendió súbitamente en la ventana
la alondra se agotó aquella mañana
Y el aire puro purísimo entró
tan dentro tan dentro aquella dicha
el agua de lluvia y lágrimas retumbó
tan lejos tan adentro que nadie oyó
El viento canta y respira cual espíritu
a lo lejos, a lo lejos, a lo lejos
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