Cayó en la calle tan blanca y llena de niebla
mi rosa aterida en el suelo frío
mi rosa sangrando no sé qué humedad
de las manos cayó derribada como un pájaro
se escapó de mí un instante de lágrimas
resbaló puramente dormida sin mis manos
como una tempestad en el corazón
la tempestad de un instante, un balbuceo
en que se piensa vertiginoso un aroma
que se va a perder definitivamente extrañado
disuelto en la noche que alumbran las farolas
¡Mi rosa de tenues pétalos en un descuido…!
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