I
¡Tanto corazón reducido!
¡Tanta vida que ha de morir!
Tales mis ojos se clavan
en la orilla del vivir.
II
Soñando está una quimera,
¿qué es lo que espera?
Lo llaman vivir,
y también desvivir.
III
¿Qué me estás dando en tus ojos
que no espero otro veneno?
IV
¿Qué hechizo ejercen tus labios
que si están mudos me sonríen
y si declaman las dudas de mí se ríen?