miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sobre la virilidad.

  Hay un pudor sin clarificar para que una amistad entre dos virilidades se enmarque en el territorio de la innovación. Debo advertir que aquello de que voy a hablar es muy infrecuente dentro de nuestras sociedades. Es amor pero es casi superior a él. Rechaza su expresión carnal en el sexo, pero en ciertos momentos abraza su lenguaje atosigante. Este tipo de amor entre dos virilidades ha devenido a lo largo de los siglos hasta el punto de ser inclasificable o sospechoso de homosexualidad. Estoy acordándome del amor de Jesucristo hacia el más joven de sus discípulos o el de Sócrates. ¿Cuál debe ser nuestra pregunta?
  En el momento en que pensamos en el amor heterosexual la pregunta nos sorprende por su facilidad. Es esta: ¿De qué nos salva el amor heterosexual? La respuesta a la pregunta nos sorprende por su facilidad ya que no podemos entenderla sin haber pasado un tiempo por la soledad. Todos recorremos un tránsito más o menos largo de soledad hasta darnos cuenta que necesitamos la compañía de un hombre o una mujer. ¿Cuál es la pregunta, pues, que interroga a los sentimientos de una virilidad contra otra virilidad? He vivido alguna que otra porción de mi vida sin entender por qué todo hombre debe de aprender a amar a Adán, el más tentado de los santos, el cómico que trajo la muerte al mundo, el trágico más odiado. Tragicómica es la breve estancia de Adán al lado de Dios. Recuperemos fuerzas. Adán es la virilidad en esencia, la primera creación de Dios. Amar a Adán es amar lo que Él ama, ya que de la misma manera que lo que yo amo es servido a manos llenas en mis poemas, por ejemplo, Él tampoco podía entender su creación si no la amaba en extremo.
  La pregunta que interroga a los sentimientos de una virilidad contra otra virilidad ya está formulada: ¿Conoce el hombre en menor grado a Dios si no ha sentido esta clase de amistad? Por mi parte ya he allanado el camino. A otros toca ahora llegar más lejos. Creo que está será la entrada, mas no la única, sospecho.

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