Suavidades azucaradas emplea mi corazón
para mirar mi calle enamorada
de no sé qué muerte venida este invierno
a pisarme mi alegría trasnochada.
Pero, ¡qué pobre es el mundo enriquecido
de dorados vocablos y seda de hadas!
Yo he visto un mundo un invierno
en fiesta y bufonada,
y he visto espléndidas risas
sumarse por las venas a las miradas.
Triste, triste, triste estoy,
y no sé por qué ascensor y cuál lágrima…
…¿Quizá abriendo una ventana…?