Mi fin son tus ojos conmovidos,
que duermas... que duermas
a la salida de tu noche extraña,
y recientito el sueño,
tan bonito el sueño,
tan alegres las voces dulces,
te lleguen nanas de arcángeles
y pienses que llego, que estoy llegando
para quedarme pensativo a tu lado,
enigmático y quieto,
tan quieto que has de oír los latidos
de otra casa más grande que mi corazón
en donde te dejarás apresar eternamente.