Tu sombra azul enloquecida siembra
azules y súbitos cabellos,
derrumbando su cabellera por los suelos,
alza un cielo sobre mis hombros,
estalla en la risa que te ha dormido en mi pecho.
Tu eres la lluvia.
Tus cabellos son la lluvia.
Y estas dormida siempre, y vigilante
en las rosadas aguas de unas mejillas
que son de mi pecho y de un rosado lago.
...Y me despertaron, y me rieron,
segura de que te acompañaría
con todo el clamor de mi libertad.