jueves, 11 de junio de 2020

Vienes de una noche extraña...


Vienes de una noche extraña
a romper la madrugada,
y sigues insólita perseverando en la mañana.
Vienes rompiendo la brisa chica,
y te retuerces en espirales de risa
que chocan líquidas en la playa:
espuma que llega a mis pies,
hombre, yo, que te toca áurea,
aullido que se esparce,
risa que me abandona en la playa
muerto, desnudo y húmedo.
 

domingo, 7 de junio de 2020

Enigmas...


Enigmas veo en cada parte que miro:
estrellas que se duelen de una cojera,
pechos amamantando lobos.
Me duele, me duele mucho esta incomprensión.
¿Tiene sentido la lluvia en la oscuridad?
Las hojas de otoño pisadas me duelen,
el silbo vano del viento que pasa envuelto en locura.
Atento voy siempre a cada lado escuchando.
Me duele, me duele mucho mi incomprensión.
Me duelen, me duelen mucho las hojas de otoño pisadas.
Mi incomprensión tiene el mundo delante,
y detrás un abismo donde se vuelca mi nuca imantada.
La hierba, la hierba muerta me duele mucho.
 

lunes, 1 de junio de 2020

Aprieto mi puño...


Aprieto mi puño en este eclipse,
y saltan al vuelo las golondrinas
como una alegría que no se puede sujetar.
Y se va extendiendo una dicha
por todo el horizonte rojo
en que me ato a Dios y a la vida.
¡Ay, mi buena credulidad
que construyo con despojos de penas!
Si yo no fuera yo,
nunca dejaría de huir con esas golondrinas
del eclipse, cuando aprieto mi puño.
 

lunes, 27 de abril de 2020

Vendrían por abril...


Vendrían por abril lluviosos los sueños que meditas,
caminantes jóvenes broncearían las calles,
retornarían las inquietudes que no se alcanzan. 
Tú que estás mirando el mundo con tu noche,
abarcarías la paz que te envuelve ahora,
y acaso te darías por vencido,
como si las calles de tu ciudad se te hubieran metido
en el corazón... Y saldrías a silbar tu melodía,
dejando al río negro pasar con los rumores
que ya vienen valle abajo, y tú, titilando con cosas
que verdearían desde tan adentro, tan adentro.
 

viernes, 24 de abril de 2020

El rocío...


El rocío por mi piel me erizaba la visión
que, en la lunas de la calle, mi esfinge devolvían
rota en la mirada sus ojos buenos.
Yo me miraba sediento de algo
y las lunas me miraban saciadas.
Nunca comprendí cuál era la verdadera visión.
Y seguía mi camino silbando mi canción triste,
al amanecer cuando mi corazón desciende
a los orígenes que le dieron corporeidad y reflejo.
Entraña pobre que absorbe un cielo, y no lo sabe.
 

lunes, 20 de abril de 2020

Rotunda mirada...


Rotunda mirada me alcanza
para abrazarse... ¿a qué?
Mira que mis ojos no son nada,
que está caliente la luna
y se expande por todas partes
una noble esencia de vivir.
¿Cómo es el olor de estar viviendo?
¿Tú lo sabes mujer?
¿Tú sabes, mujer, en cuál confín
se hallan dos cuerpos que se aman?
 

jueves, 16 de abril de 2020

Yo iba con sed...


Yo iba con sed por el sol del mediodía
y una profusión de espejismos me rodearon:
Audiciones de gracejadas me hicieron compañía.
Rosas negras de mi fantasía me deleitaron
en no sé que frialdad del camino.
Procesiones vi de hembras tras de su amante grotesco.
Y así conocí mi corazón desnudo
como el de todos los humanos.
...Y había una exaltación del viento vano,
y una compañía en la nave conmovida
que va a no sé qué frialdad de la mar.