Se ha roto todo el verde, bien mío,
y todo el azul y todo el amarillo,
¿qué color tendrá el horizonte ahora?
Sé que un día me erguiré,
me curaré de esta tristeza
y te abriré el corazón, que imagina
otros mundos distintos.
Y tal vez te consuele rogar conmigo,
con todas las fuerzas del corazón,
para que no se derramen más los colores,
para que un día nos levantemos
sobre el empobrecimiento
que nos ha quitado el amarillo,
el verde y el azul que nos llenaron el corazón.