Gloria perpetua a todas las llamas
a todos los relámpagos sobre la lluvia
a las linternas que nos abren el sendero
a las cerillas de todas las hogueras
porque todo era nocturnal antes de ellos
y de unos ojos claros hablaban
mucho antes, mucho antes
y a una gloria de claridades temían
cuando las sombras estallaban tan cerca
que arrollaban la risa de un sol ignoto
buscador de verdades que los altos montes
¡oh sol, oh risa! vieron primero
y mucho antes, mucho antes, te adoraron
para que los amantes reconocieran su deseo