Iluminándose va lo extrañamente agrupado en mí
va por mi semblante y sus orillas
mi nariz la coge en brazos, la eleva a lo más alto
en mi pecho se duerme lleno de luz
aterido me echo sobre el suelo como un feto a dormir
y duermo y sueño con raíces y torpes lenguas de viejo
mi amoroso pecho observa brumosamente
toda la alegría me viene de un golpe que me eclipsa
Quedo advirtiendo la tierra a ras de suelo
en la lejanía se enciende el horizonte, enfrente un laurel
y en la vaga luz me doy cuenta entonces, como en sueños
que el laurel está respirando en tus ojos
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