Ojos como pájaros que nunca llegan
y, en su quehacer, el pan de la respiración.
Que no me tienta el éxito. Si sólo es pasar,
frondoso silencio hay en el árbol, la emoción
del blanco invierno que quita, y la trágica hermosura
a su lecho luctuoso rendida en las hojas. Quebró
la perpetuada lápida polvorienta,
el pensar errante del espectro en el sillón,
la dulzura de un tren que silba, y pasa,
sin viajeros que paren en la estación.
¡Hay tanta música en una desposesión!
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