domingo, 14 de octubre de 2012

Voy a acariciar el suelo...

Voy a acariciar el suelo inconcebible
en un camino de arena que yo me sé,
derribándome el corazón en aluvión
de masas de mí infantes en la madurez.
Incertidumbres crecerán de mi pasado
alegremente dormidas en una moneda, y besaré
el párpado tan pobre de la tierra,
tan en gracia y tan virgen, que equivocaré
a la anochecida que supe ladrar
y ¿por qué no? con aullidos de lobo amarla
temblando de lo que no podía entender.
Viajando por este mundo de minerales
supe de algo más también: la carne sobre la sangre
y un misterio de rosas que no resolveré.

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