domingo, 16 de junio de 2013

Vendría a una noche misteriosa...

Vendría a una noche misteriosa
oliendo a calurosas brasas acabadas.
Y verías que vengo de muy lejos,
siempre escuchando oscuramente, en cada pisada,
como en un ropaje antiguo,
el verbo susurrado y roto,
la esquina tomada en la impensable alborada.
Porque creí creer en un cuerpo tendido
la noche más profana concebida,
la dignidad que sostuve perseverante,
y el campo de espigas soleado
que al labriego desdobla el alma,
sabrás un día que enamorarse
de este comercio que tan poco pan me daba,
y ufanarse de la pobre dádiva,
me costó solamente cerrar los ojos
y creer cerrados también los tuyos.

2 comentarios:

  1. Precioso... y sentido. Quizá con un deje de tristeza...

    Brasas acabadas... Quien sabe si el aire las aviva.

    Un beso.

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    1. Gracias por hacerte seguidora en este sitio. Parece tonto, pero yo me he alegrado.

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