Espantadas
vienen las flores
con sed y
sueño y hambre.
El otoño las
trajo. Yo no sé
si han
venido a cotejarse
con mis
sienes otoñales
o si un
jardinero las puso
para que en
su lozanía las envidiase.
¡Mi poeta de
ojos deslumbrantes!
Son las
rarezas de la vida que en otoño
ostentan sus
armas primaverales.
La alta vida
te examina
con un
milagro de flores tardías,
ellas van a
alumbrarte y desnudarte
ante los
ojos con que te miras.
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