lunes, 4 de noviembre de 2013

Tendrá mi mañana...

Tendrá mi mañana un sol en el levante
donde se recreará una estrella detenida,
y habrá un silencio en la inmensidad
en que evocar los sueños de una amante dormida.

Cada segundo que pase, robaré al día
los pétalos pobres de una rosa bien vivida,
que fueron parada en el camino,
donde pensativo me detuve junto a la fuente pulida.

Y ahora que es atardecer qué será de mi alma
con sombras sobre su torso descoloridas…
¿Callará el pensamiento el miedo a la oscuridad
y a la tierra que ha de lamer como animal la vida inmerecida?

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