lunes, 13 de enero de 2014

Mi mente...

Mi mente que llega y no retrocede,
que se levanta entre numerosos caídos,
lirio pobre y trémulo,
bella de luz cerrada y aullidos
angustiados por cordilleras blancas,
nunca vino a mi jardín florido.
¡Mi jardín de rosas tantas
y de tantas luminarias esclarecido!
Mi jardín, el que nunca cultivo.

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