sábado, 25 de enero de 2014

Mi amante...

Mi amante, que huyó al campo,
se tendió sobre una verde primavera,
donde las flores discrepaban cuál más bella.
Tan alta, tan alta, me pareció entre ellas,
que cambié mi corazón, por contemplar
el éxito que la confundía, arriba,
con las elevadas esferas.

Un corazón mucho más alto quiero, madre,
donde mi amante refulja cerca.

Y, si es feliz respirando del sol
que se desangra  -¡qué belleza!-
en el campo que sueña,
decirle lo cerca que mi corazón la esperó
de las flores que decoraron sus caderas,
tan altas, tan altas, que confundí, también,
con material de estrellas.

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