domingo, 1 de junio de 2014

He traído un sueño...

He traído un sueño. Tú no sabes con cuánta desnudez he traído mi sueño. En los tiempos de la pureza ingénita del mundo yo ya abrazaba mi sueño. Y he caído en la intemperie, y ahora soy pobre y malo y me hallo descalzo. Si hoy no tengo ni una sombra azul donde rememorar aquellas gracias del mundo que me cautivaron, ¿cuidarás tú de mis rosas antes que crucen el cielo las dos alas azabaches del otoño? ¡Te ofrezco mi sueño!  Es muy poco, y es también casi todo. ¡Acéptalo! ¡Rebosará tu corazón de tantas brisas primaverales!

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