He nacido para tres veces morir: la muerte que me mira altísima bajo
las estrellas, la muerte que embriaga en los labios donde se derrama el vino, y
la muerte que desearé porque tenga la paz y llame ofuscación al vivir. No
quiero más muertes para mi corazón necesitado de muertes, ni vida que no
detenga la destrucción de las muertes que no miran altísimas, ni derraman vino
en sus labios, ni tocan la roca que acontece tan real y me excluye del número
de los dudosos.
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