Sigo una estrella que me tira del corazón. Enamorado hago un camino
enigmático por la sombra. Pero a veces me parece que perderé su estela o que mi
estrella será derribada por un disparo de Dios, y mi destino, mutilado de guía,
ya no me hablará de campos espigados que alcanzar donde el horizonte mudamente
te mira con viejos ojos. Mi estrella es casi ínfima en el cosmos, pero palpita
en las noches de verano y observa mi absurdo desconcierto cuando las nubes
cruzan el cielo aborrascado en invierno. Es oscuro seguir un camino que uno no
ha elegido. Y a veces me parece que perderé la guía de su estela en el cielo.
Pero el alma humana es así de grande y caben en ella desde una inmensidad de
dura materia hasta el fracaso declarado en unos ojos diminutos.
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